Temor de Lili
¡TOC, TOC!
- ¡Lili! Ya es hora de levantarte mi marmotita ...
El desayuno está listo.
¡Guay!
- Ahora vengo mamá
¡Hala! levántate Teddy mamá nos espera.
- No tienes buena pinta esta mañana Lili, ¿dormiste mal?
- Pues si mamá, un ruido en mi habitación me despertó y me asusté mucho.
- Seguro que tuviste una pesadilla mi amor
- No mamá ...
- Estoy segura que hay un ANIMAL en mi habitación.
- ¿Un animal? ¿Pero qué tipo de animal?
- No lo sé pero hay UNO, lo he oído! se enoja Lili.
- ¡Eh! Tranquila, te creo pero antes de ocuparnos de este animal, vamos a dar una vuelta por la sala de baño y arreglarnos.
- Con un colador como casco y una espada como escoba, ahí está, eres una verdadera guerrera y estás lista para echar este monstruo de tu habitación.
- ¿Y a Teddy? ¿Qué le ponemos?
- Pues, mira ... ¿Qué piensas de un embudo en la cabeza y una espumadera como espada?
Perfecto, vámonos.
- ¡Bueno! Soldado Lili, soldado osito, ¿estáis listos?
- ¡Es Teddy! Se llama Teddy mamá pero no osito.
- ¡OH perdón! Soldado Lili, soldado Teddy, ¿estáis listos?
- ¡Sí MAMÁ! ... Pues, tengo un poco de miedo, sabes.
- Todo va bien mi amor, voy a entrar en tu habitación y te llamaré, mientras tanto, montas guardia con Teddy delante de la puerta.
- Entonces ¿ves algo? pregunta Lili
- Sí y creo saber de quien se trata, he encontrado pistas bajo la cama.
- ¡Ten cuidado mamá!
- No te preocupes, que vamos a acabar con esto fácilmente y tengo exactamente lo que necesitamos en el sótano.
De vuelta del sótano, mamá pone una jaulita sobre la cama.
- Ahí va lo que nos ayudará a atraparle.
- ¡El monstruo no cabrá jamás dentro mamá!
- ¡Pues sí! Es una jaula mágica que reduce los monstruos para que quepan dentro.
- ¡OH! exclama Lili
- Ponémosla aquí con un pedacito de queso dentro, dice mamá.
- ¿A los monstruos les gusta el queso? Se asombra Lili.
- Creo que a este le gustará ... vamos a esperar en el pasillo sin hacer ruido, no tardará a manifestarse.
- ¡Chis! ¡Escucha! Creo que lo oigo.
¡ñam, ñam! ... ¡zas!
La trampa se cerró, tenía que ser hambriento para atraparle tan de prisa, vamos a descubrir este terrible monstruo que te asustó mi Lilita.
- Pero este, no es un monstruo, es un ratoncito ...
¡Qué mono es! ...
¿No le vamos a hacer daño, mamá, no?
- Pues no, corazoncito, si estás de acuerdo, le vamos a soltar en el jardín.
- ¡Mira como se pone feliz a volverse libre! ¡Adiós ratoncito!
- Parece que nos hace una seña mamá ... ¡Adiós! ¡Adiós!

Texto e ilustraciones Pascal Cox